AMIA y el Observatorio de la Deuda Social analizaron el impacto de la pandemia en los hogares atendidos por el Servicio Social

“El impacto de la pandemia Covid-19 sobre las condiciones de vida de los hogares atendidos por el servicio social de AMIA. Un enfoque multidimensional” es el nombre del informe que el Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), elaboró para dar cuenta de la situación de la población que está siendo atendida por el Servicio Social de la institución de la comunidad judía.

Con autoría del investigador Juan Ignacio Bonfiglio, y la coordinación a cargo de Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, el estudio se desarrolló sobre la base de cinco dimensiones: la vivienda, el acceso a la salud, la educación, el empleo y la seguridad alimentaria para la población estudiada. El relevamiento de los datos estuvo a cargo del equipo de Programas Sociales de la AMIA.

Entre otras conclusiones, del informe se desprende que, por la crisis generada por la emergencia sanitaria, el grupo de población más afectado fue el de los hogares con niños y adolescentes menores de 18 años, mientras que el impacto resultó menor en los hogares conformados exclusivamente por personas de 60 años y más, ya que cuentan con cobertura previsional y desde el inicio de la pandemia recibieron un refuerzo en sus prestaciones por haber sido consideradas grupo de riesgo.

En todos los casos, las familias con niños son las que experimentaron un mayor deterioro de su situación. De hecho, la pobreza por ingresos aumentó del 60% al 76% en estos hogares. Esto se explica por el fuerte incremento de la desocupación como consecuencia de la interrupción de las actividades, llegando a duplicar los niveles de marzo de 2020.

“El impacto de la pandemia sobre el mercado de trabajo tuvo un fuerte efecto sobre los hogares estudiados que se manifestó en un importante incremento de la tasa de desempleo tanto para los titulares como para el resto de los convivientes. La pérdida de cobertura de salud puede estar asociada tanto a este fenómeno como al abandono de la medicina prepaga en el marco de la pérdida de ingresos de los hogares”, se destaca en el informe.

Se observó también un leve descenso de la inseguridad alimentaria severa. De un nivel de 14% en marzo se pasó a un 12% en octubre de 2020, aunque en los hogares con niños se registró un leve deterioro (de 19 a 20%). “Seguramente, esta situación se hubiera profundizado en el contexto de pandemia si no fuera por las prestaciones que estas familias recibieron tanto desde AMIA como por parte del Estado”, sostiene la investigación.

“Este contexto -también se señala- afectó además las situaciones de vivienda, presionando en algunos casos sobre la condición de la tenencia y motivando cambios en la composición de los hogares que contribuyeron a incrementar el hacinamiento”.

“Tal como se venía observando en la población atendida por el Servicio Social, entre marzo y octubre del año pasado, aumentó el porcentaje de familias que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con los parámetros establecidos por el INDEC. Esto se debió, en gran parte, al fuerte impacto que la pandemia produjo en el mercado laboral. La desocupación creció de manera notoria y las familias atendidas por AMIA se vieron seriamente afectadas por esta situación”, indicó Fanny Kohon, directora del área de Programas Sociales de AMIA.

Entre los hogares atendidos por el Servicio Social de AMIA, a nivel global, la pobreza por ingresos experimentó un incremento de 3 puntos porcentuales, pasando del 23 al 26%. Esto se debe a que la mitad de los hogares están conformados exclusivamente por personas mayores. En el resto, el deterioro de los ingresos se profundizó: “Para el mes de octubre de 2020 casi la mitad de los hogares sin niños y 3 de cada 4 hogares conformados al menos por un niño/a o adolescente tenía ingresos por debajo de la línea de pobreza”, asegura el informe.

Los resultados presentados forman parte de una primera investigación. “Nuestro objetivo es continuar monitoreando la situación de la población destinataria y contar, de este modo, con información certera y actualizada que nos permita fortalecer los programas de protección que llevamos adelante con un enfoque de promoción de derechos sociales. Los datos relevados nos permiten optimizar el alcance de nuestra tarea para contribuir de manera directa a lograr mayor inclusión y equidad social. Por ejemplo, a partir de los resultados de este estudio, hemos incrementado las transferencias monetarias a las familias con niños”, aseguró la directora de Programas Sociales de la institución.

“Desde 2019 el ODSA y AMIA llevan adelante un acuerdo de asistencia técnica para la generación de un sistema de monitoreo y evaluación sobre las condiciones de vida de la población atendida por el servicio social de AMIA. Este informe presenta información sobre el impacto de la pandemia COVID-19 en los hogares analizados a partir de una perspectiva multidimensional, considerando la evolución de una serie de indicadores relativos a las dimensiones de alimentación, salud, vivienda, educación y empleo, teniendo en cuenta además la evolución de la pobreza por ingresos y el impacto de distintas transferencias monetarias sobre la situación de los hogares”, señaló Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

Para conocer los resultados de la investigación, click aquí.

SOBRE EL INFORME

AMIA y el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) emprendieron, en 2019, un trabajo de colaboración, con el objetivo de realizar procedimientos que permitan el aprovechamiento de los registros de la Nueva Historia Social (NHS) como herramienta de análisis para dar cuenta de las condiciones de vida de la población atendida por el Servicio Social de la institución. De esta forma, se diseñó una herramienta que permite contar con información sistemática e integrada de una multiplicidad de factores con un enfoque multidimensional de la pobreza, como insumo para el diseño, monitoreo y evaluación de los servicios y prestaciones sociales de AMIA.

En este marco, entre enero y marzo de 2020 se realizó un relevamiento de 700 hogares atendidos por el Servicio Social. A partir de los registros de la NHS se elaboró un proceso para la generación de bases de datos anonimizadas con información sobre distintas dimensiones, a nivel de hogares y de población, que permite el análisis estadístico sobre aspectos vinculados a la alimentación, la vivienda, el acceso a servicios públicos, composición familiar, ingresos, educación, salud, empleo, gastos y deudas, entre otros.

A fin de evaluar el impacto de la pandemia COVID-19 en las familias destinatarias del Servicio Social de AMIA, entre octubre y noviembre de 2020 se completó una segunda etapa de recolección de datos, posterior a la emergencia sanitaria, donde se actualizó la información de una muestra aleatorizada de 280 hogares.

Encuentro de padres y familiares de personas con discapacidad

El Área de Discapacidad de AMIA, que forma parte del área de Programas Sociales de la institución, dio continuidad este mes a los encuentros de padres y familiares de personas con discapacidad.

Con la participación de 130 personas, el primer encuentro del año realizado recientemente abordó el tema “La capacidad jurídica de las personas con discapacidad, a la luz del Código Civil y Comercial de la Nación”. La disertación estuvo a cargo de Nicolás A. Pantarotto, abogado de la Defensoría Pública de la Nación.

Las reuniones, que desde el inicio de la pandemia se realizan de manera virtual, se constituyeron en un “espacio muy enriquecedor y útil de diálogo, contención e intercambio de experiencias e información”, destacó Ana Dorfman, coordinadora del área de Discapacidad de la organización.

“Los encuentros despiertan cada vez mayor interés, por lo que se va sumando mes a mes un número considerable de participantes”, agregó Dorfman, quien informó que las reuniones continuarán desarrollándose con frecuencia mensual hasta diciembre.

Grandes logros del programa HIPPY en Tucumán

“Sin duda, la experiencia ha demostrado que el impacto positivo del programa se mantiene a pesar de la pandemia, y es por ello que apostamos en 2021 a acercar este dispositivo a nuevas localidades y más familias”, sostuvo Laura Guardia Mayer, coordinadora de HIPPY en AMIA.

Luego de diez meses sin contacto presencial, y cumpliendo con los protocolos sanitarios, los coordinadores del programa junto a las familias del barrio de Horco Molle se reunieron para celebrar los logros alcanzados por los niños y niñas. “Ver cuánto crecieron desde marzo hasta ahora es muy conmovedor. Es increíble todo lo que han aprendido”, indicó Oriana, tutora del programa.

“HIPPY me ayudó mucho porque mi hijo no pudo ir al jardín maternal desde que entramos en cuarentena y el programa lo asistió en su preparación para el ingreso al jardín el año que viene”, compartió Débora, quien participó del proyecto junto a su hijo.

“HIPPY – Aprendiendo en Casa” fue creado por la Universidad Hebrea de Jerusalem y, a través de AMIA, llegó a la Argentina en 2009. El proyecto busca estimular el desarrollo temprano de niñas y niños de 2 a 5 años, brindando herramientas a las familias para promover el aprendizaje a través del juego y la lectura dentro del ámbito del hogar.

Para conocer más sobre los alcances del programa, las personas interesadas pueden ingresar a https://youtu.be/h6DHW2zAWqw.

EL ÁREA DE INFANCIA TUVO SU FIESTA VIRTUAL DE FIN DE AÑO

Más de 200 personas que residen en Mendoza, Tucumán, Bahía Blanca y en la provincia y ciudad de Buenos Aires participaron de la fiesta virtual del área de Infancia de AMIA, que tuvo lugar el miércoles 2 de diciembre.

En el evento se presentó el cortometraje “Infancia 2020 en cuarentena: Capítulo, fantasmas en pandemia”, producido por el área. También hubo espacio para juegos con diferentes premios para los ganadores.

“Hoy celebramos el cierre de un año pleno de desafíos. Festejamos junto a las familias los logros de toda el área de Infancia, que abarca el programa de la Red de Apoyo Escolar, el proyecto HIPPY y la Orquesta Infantil y Juvenil”, expresó Corina Lang, coordinadora del área de Infancia de la institución. “Nos emocionamos, nos divertimos y finalizamos un ciclo en el estuvimos a la distancia, pero más cerca que nunca”, agregó.

Por su parte, la directora de Programas Sociales de AMIA Fanny Kohon destacó: “Todas nuestras actividades fueron realizadas, este año, en formato virtual. Tuvimos que reconvertir la manera en que nos comunicamos. Fue una etapa de mucho crecimiento. Aprendimos, estuvimos unidos y nos fortalecimos. Quiero felicitar a toda el área de Infancia por su compromiso y a las familias por su apoyo incondicional”, concluyó.

En el encuentro el área de Infancia dio cuenta del alcance de los programas realizados: más de 200 niños formaron parte del proyecto HIPPY, más de 60 alumnos de la Orquesta continuaron con sus clases on line y más de 40 estudiantes recibieron apoyo escolar.

DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que insta a gobiernos, organizaciones y a la sociedad en general a trabajar para promover derechos, concientizar y fomentar una mayor inclusión del colectivo de personas con discapacidad.

En ocasión de esta fecha y desde la Red Comunitaria de Discapacidad, AMIA difundió un video (https://www.youtube.com/watch?v=mQr3bdnwQKw&feature=youtu.be) que expresa el compromiso y el trabajo que se realiza desde las instituciones para promover derechos, capacitar para el desarrollo de las potencialidades y visibilizar las situaciones de desventaja.

El mensaje hace hincapié también en la necesidad de concientizar a la sociedad para eliminar todas las barreras y trabajar de manera articulada “para un futuro inclusivo y equitativo.”

El Área de Discapacidad de AMIA coordina la Red Comunitaria de Discapacidad constituida por once instituciones autónomas que se dedican a la atención de niños, niñas, jóvenes y adultos con discapacidad. Las entidades son Ory, Escuela Hamakom Sheli, Idel, Baderej, Mitoj Alev, Akim, Fundacion Cherry Breitman, Fundacion Arte y Movimiento, Consejo Argentino de Mujeres Israelitas CAMI, OTZMA, Escuela de Golf Heme Aquí.

De manera virtual desde que se decretó el confinamiento, el área pudo seguir dando respuestas a todas las personas con discapacidad y sus familias que necesitaron orientación y asistencia.

En palabras de Ana Dorfman, coordinadora del área de Discapacidad del Departamento de Programas Sociales de AMIA, “con la virtualidad tuvimos la posibilidad de llegar a más personas con discapacidad y a sus familiares, y también a un mayor número de profesionales y jóvenes para su capacitación, no solo de la ciudad de Buenos Aires sino la posibilidad de llevar conocimiento a las provincias y conocer su problemática”.

Entre muchas otras, las tareas realizadas a lo largo del año incluyeron encuentros virtuales con familiaresde personas con discapacidad; préstamo de elementos ortopédicos capacitación a profesionales, jornadas de inclusión y actividades con responsables de instituciones. También se participó de espacios gubernamentales en los que AMIA está presente para representar y defender los derechos de la población con discapacidad, como el Comité Asesor de la Agencia Nacional de Discapacidad ANDIS, el Observatorio del cumplimiento de la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, en el Consejo Consultivo de la Sociedad Civil Comisión de Discapacidad del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, entre otros.

https://drive.google.com/file/d/1TpYrbIBQk0_eKuZvcgziCG8OiU77vbwj/view

Una fecha para destacar el gran aporte del voluntariado

Cada 5 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Voluntarios. En un año marcado por la pandemia, los voluntarios han estado en primera línea de la respuesta ante las necesidades que se registraron en el campo sanitario, social y comunitario.

AMIA no fue la excepción y, a través de sus diferentes programas y proyectos, logró canalizar el interés de muchas personas que sintieron, ante la emergencia, hacer algo por los demás.

“Si existe la voluntad, la acción es cuestión de decisión”, asegura Eliana Epelbaum, coordinadora del área de Voluntariado de la institución, quien sostiene que todos poseemos habilidades y destrezas únicas que hacen la diferencia a la hora de ayudar a los demás. “No importa la edad, ni el recorrido laboral o profesional ni el tiempo que dispongamos. Todo suma a la hora de poner en práctica la solidaridad”, remarcó.

El alcance e impacto del trabajo de los colaboradores voluntarios de AMIA quedan reflejados en las cifras que difundió el área de Voluntariado:

– Más de 1.000 llamados telefónicos realizados en el marco del programa Lebaker, una iniciativa que se ocupa de brindar apoyo, motivación, contención y compañía desde que se decretó el confinamiento.

– 160 horas dedicadas a facilitar que las personas mayores puedan ingresar al mundo digital, en el marco de un proyecto que ayudó a destruir prejuicios y barreras y demostró que nada es imposible.

– 80 cuentos infantiles grabados en videos para compartir y estimular la imaginación de los niños y niñas.

– 120 regalos con mazos de cartas y cartas escritas a mano que hicieron jugar, acortar las distancias y acompañar en momentos de soledad a mucha gente que reside en instituciones.

– 10 espacios de aprendizaje compartido para ayudar a consolidar el espíritu de equipo, el trabajo en red y el pensamiento positivo.

– Más de 1.250 prendas confeccionadas por las “Tejedoras solidarias” que fueron realizadas con la idea de abrigar el corazón y generar grandes sonrisas.

– 12 experiencias artísticas hechas con sensibilidad y compromiso para compartir con los demás.

Frases como “Yo puedo”; “Estoy disponible”, “Quiero ayudar”; “Me sumo” fueron las respuestas que a diario se recibieron en AMIA ante cada proyecto impulsado por el área de Voluntariado. “Gracias a todas las personas que especialmente este año brindaron su tiempo y ofrecieron su corazón”, concluyó Eliana Epelbaum.

EL TRABAJO SOCIAL ES UNA TAREA PRIMORDIAL PARA LOGRAR LA INCLUSIÓN Y LA EQUIDAD

El 10 de diciembre es el Día Universal de los Derechos Humanos y también el Día del Trabajo Social. Lejos del azar, ambas conmemoraciones están relacionadas. Quienes ejercen esta profesión lo hacen desde un enfoque que promueve los derechos sociales para poder garantizar los derechos humanos de la población.

Este año más que nunca, el trabajo social demostró su vital importancia para brindar respuestas. Ocuparse de las necesidades urgentes y promover la inclusión y la equidad. De hecho, desde su Servicio Social, en el marco de la pandemia, AMIA fortaleció los diferentes programas que desarrolla en este plano. Con el objetivo de contribuir a una mejor calidad de vida en los sectores más vulnerables. Fueron los más castigados por las consecuencias de la emergencia sanitaria.

“Con un enfoque profesional de promoción de los derechos sociales, a partir del momento en que se decretó el confinamiento, desde AMIA trabajamos fuertemente para acompañar a las familias que comenzaron a atravesar situaciones de extrema complejidad. Reforzamos todos los proyectos existentes y lanzamos nuevos programas. Como el programa Jibuk e Itjá, para dar más respuestas ante el crecimiento exponencial de la demanda que registramos”. Así lo explicó Fanny Kohon, directora del área de Programas Sociales de AMIA.

 “Desde nuestro trabajo, apostamos al desarrollo de la autonomía de cada persona como sujeto de derecho. Desde esta perspectiva, diseñamos y llevamos a la práctica cada programa que permite garantizar la calidad de vida de las personas. Además de brindar contención ante momentos tan críticos como los que se presentaron en este año”, agregó Paula Jait, la coordinadora de Servicios Sociales.

Las prestaciones que AMIA brinda, a través de su equipo de trabajadores sociales, cubren necesidades alimentarias, habitacionales, de salud y de educación. Para ello, se implementan numerosos programas y proyectos de asistencia, convenios institucionales, actividades especiales, transferencia de ingresos y promoción social comunitaria.

El área de Programas Sociales de la institución brinda, además, orientación gerontológica y asesoramiento profesional y especializado en las diferentes problemáticas sociales que la población pueda atravesar. También se ocupa de orientar a las personas para que puedan acceder a las diferentes prestaciones sociales que el Estado les ofrece.

En el plano social, AMIA consolidó además este año el trabajo conjunto con la Fundación Tzedaká, el Hogar Ledor Vador, Ialedeinu y la Fundación Jabad, que son las instituciones comunitarias de reconocida trayectoria que concentran la mayor cantidad de beneficiarios sociales.

“Con las organizaciones, estamos en contacto permanente para el intercambio de información, el análisis compartido y la generación de respuestas y soluciones que brindamos en conjunto. Nuestro trabajo en red cuenta con el apoyo del American Joint Distribution Committe,” sostuvo Fanny Kohon.

Respuestas concretas para cada necesidad

La asistencia alimentaria fue uno de los ejes prioritarios en los que se basó el trabajo del área social de AMIA.

Desde que comenzó la pandemia, -informaron- se llevan repartidas cerca de 25.500 raciones de comida, a través de un sistema de envío de viandas a domicilio. También se entregaron subsidios para el acceso a una canasta variada de alimentos y se realizó un convenio de cooperación con el Programa de Seguridad Alimentaria del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, para que los destinatarios de la red social comunitaria puedan acceder a la Tarjeta Alimentaria.

Durante el confinamiento, los cuadros de ansiedad y depresión aumentaron ante el miedo y la incertidumbre que se suscitó. Por eso, el Servicio Social de la institución también se ocupó de temas relacionados con la salud mental. “Se renovaron convenios con instituciones que proveen atención psicológica y psiquiátrica a niños y adultos. Se brindó un espacio de tratamiento a los destinatarios que no pudieron acceder a un tratamiento en el ámbito público y no tienen obra social”, se señaló.

“También se proveyeron gratuitamente medicamentos y psicofármacos prescriptos por profesionales del sistema de salud. La entrega de medicamentos se realizó a través de convenios con farmacias privadas y a través de la farmacia comunitaria de la comunidad judía”, agregaron.

En el ámbito de la educación, el Servicio Social acompañó a las familias con la entrega de útiles escolares. También se realizaron transferencias de dinero en efectivo para la compra de guardapolvos y libros escolares. A su vez, a través del programa “Inclusión escolar”, que se realiza junto al área de Infancia, se trabajó fuertemente para brindar apoyo escolar, ayudar en la adaptación a las clases virtuales y evitar la deserción.

Además de la asistencia directa, AMIA también brinda espacios de capacitación y sensibilización sobre diferentes problemáticas sociales. Este año, bajo la modalidad virtual, se realizaron decenas de talleres dirigidos a los diferentes públicos con los que el área trabaja: niños, familias, personas mayores y voluntarios, entre otros.o de profesionales de AMIA que se dedican al trabajo social

AMIA Y EL MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL FIRMARON UN ACUERDO PARA REFORZAR LOS PROGRAMAS DE ASISTENCIA A FAMILIAS VULNERABLES

El Ministro de Desarrollo de la Nación, Daniel Arroyo, visitó el lunes pasado la sede de la AMIA, donde firmó junto al presidente de la institución, Ariel Eichbaum, un convenio que tiene como como objetivo garantizar la seguridad alimentaria de las personas en condición de vulnerabilidad social.

El acuerdo prevé la distribución de la “Tarjeta Alimentaria” que ya empezó a realizarse entre los destinatarios de los programas sociales de la institución.

“AMIA es un modelo de gestión de políticas sociales”, sostuvo el ministro Arroyo tras la firma del convenio. “Por un lado, en el tema de su Servicio de Empleo, de apoyo en la reconversión a las personas que buscan trabajo y que tienen dificultades en un contexto en que la pandemia generó el fenómeno de la nueva pobreza. Y, por otro lado, en la asistencia alimentaria. Está claro que la situación ha cambiado en la Argentina. Pasamos de 8  a 11 millones de personas que reciben asistencia alimentaria en el país”, remarcó.

Para el ministro nacional, el convenio alcanzado permitirá “trabajar y fortalecer el trabajo que viene llevando adelante la AMIA. Mi tarea como ministro es acompañar a quienes están haciendo bien las cosas. Y para nosotros AMIA es un modelo a seguir”, destacó.

El trabajo articulado entre las organizaciones sociales y el Estado resulta, en palabras de Ariel Eichbaum, “fundamental” para dar mejores respuestas a la población más vulnerable. “Respondiendo a nuestra misión fundacional, AMIA debe bregar para que todos sus asociados y destinatarios de sus programas sociales tengan acceso a una canasta alimentaria esencial y una buena calidad de vida”, aseguró el presidente de la institución.

De izq a der: Eliahu Hamra, Daniel Pomerantz, Ariel Eichbaum, Fanny Kohon, Daniel Arroyo y Gabriel Gutesman.

“Trabajar junto al Estado y en alianza con otras entidades es lo que nos permitirá de manera más eficiente mejorar y facilitar la vida de la gente que este año ha sufrido tantas necesidades y urgencias”, expresó Eichbaum.

De la firma del convenio también participaron el director ejecutivo de AMIA Daniel Pomerantz; la directora de Programas Sociales Fanny Kohon; el secretario de Programas Sociales Gabriel Gutesman, y el presidente del Vaad Hakehilot Eliahu Hamra.

AÚN EN PANDEMIA LA PROPUESTA FUE DIVERTIRSE Y DISFRUTAR

 Para ello el Área de Discapacidad organizó un evento donde participaron 94 personas, la mayoría con discapacidad intelectual pertenecientes a las instituciones comunitarias de discapacidad y otras que se “acercaron” invitación mediante. El objetivo fue facilitar un espacio a fin de que, en el contexto de pandemia, las personas con discapacidad se encuentren y la pasen bien. Queríamos que muchos disfruten con la propuesta del acto de   magia y percusión. Los convocados interactuaron en ambos espectáculos lo que le dio un carácter muy participativo a todo el evento. La percusión con cucharas, ollas, cajas, etc.  que usaron los participantes, dirigido por el percusionista logró una orquesta interactiva y divertida .

JORNADA SOBRE EXPERIENCIAS DE INCLUSIÓN EDUCATIVA

El jueves 15 de octubre, más de 500 personas participaron de la VII Jornada de Experiencias de Inclusión Educativa titulada “Las prácticas inclusivas en tiempos de pandemia”, en la que se abordaron prácticas, reflexiones y miradas vinculadas con la integración escolar de los niños

La séptima edición, que se realizó vía Zoom, fue organizada por el Programa Incluir que impulsan las áreas de AMIA de Vaad Hajinuj, Infancia y Discapacidad, junto con la Asociación para el Desarrollo de la Educación Especial y la Inclusión (ADEEI).

El encuentro comenzó con la disertación de la Mgter. Silvana Corso, quien habló acerca de la educación inclusiva para estudiantes con distintos tipos de discapacidad en el nuevo escenario social. Continuó con la exposición de cuatro trabajos de inclusión educativa de los diferentes niveles de la educación (Escuelas Bet El y ORT, ADEEI y   profesionales del post título de especialización docente) Estos fueron los seleccionados de los muchos trabajos recibidos, todos de excelente calidad.  

El Programa Incluir trabaja para mejorar el desarrollo de prácticas inclusivas en las instituciones educativas de la comunidad judía y brindar apoyo en la implementación de proyectos de integración escolar. 

Aquellos que deseen escuchar la capacitación lo podrá hacer en el sig. Link: https://youtu.be/1QYLV0O-fT4