AMIA sigue brindando asistencia integral a las familias más vulnerables

Ante el fuerte impacto que el segundo año de pandemia está registrando en los integrantes más vulnerables de la comunidad, y con el fin de acompañar, asistir y contener, AMIA continúa multiplicando sus acciones y brindando más prestaciones de carácter social a las personas y familias que hoy más lo necesitan.

“En estos momentos tan duros y complejos que atravesamos, desde la institución continuamos destinando nuestros máximos esfuerzos para seguir estando cerca de quienes se encuentran en situaciones de fragilidad social y necesitan recibir soluciones y respuestas con premura”, señaló Fanny Kohon, directora del área de Programas Sociales de la entidad.

Desde que se decretó la pandemia en marzo de 2020, y ante el aumento significativo de la demanda de sus servicios, AMIA se enfocó en reforzar su tarea comunitaria, poniendo en acción los valores asociados a su misión: solidaridad, equidad e inclusión.

A catorce meses de la emergencia social y sanitaria, la institución continúa trabajando para garantizar, de manera integral, la calidad de vida de las personas más afectadas y cubrir las necesidades alimentarias, habitacionales, de salud y de educación de la población más vulnerable.

A través del equipo de trabajadores sociales de la entidad, se sigue fortaleciendo los proyectos de asistencia y acompañamiento. Además de la ayuda directa y el otorgamiento de subsidios, se continúa con el envío a domicilio de viandas de alimentos a las personas destinatarias de los diferentes programas.

También se siguen desarrollando, de manera remota y a cargo de distintos profesores, las actividades del Centro Jofesh para Personas Mayores, y se mantienen, entre otras iniciativas, los programas de Voluntariado tendientes a generar contactos, vínculos y cercanía en estos tiempos de aislamiento social.

“Todas nuestras acciones están dirigidas a poder abordar de manera integral el cuidado y el bienestar de la población más vulnerable, proteger sus derechos y poner de manifiesto el sentido de comunidad, justicia y solidaridad”, aseguró la directora del departamento de Programas Sociales.

La tarea social que AMIA lleva adelante, y que ha reforzado en estos tiempos, ha sido posible gracias al acompañamiento de donantes y de diferentes organizaciones. “Para el desarrollo de varios de nuestros programas, señalamos especialmente el permanente apoyo del American Jewish Joint Distribution Committee, y de su representación en nuestro país”, destacaron desde la institución.

Informe del trabajo realizado

Para dar cuenta de todo lo realizado a partir del cambio de contexto que la emergencia sanitaria trajo aparejado, AMIA elaboró un completo documento que resume todas las acciones generadas en el primer año de la pandemia, y que deja en evidencia la rápida capacidad de adaptación que los equipos de trabajo de las distintas áreas llevaron adelante para seguir brindando atención y contención.

Todos los programas detallados en el documento se siguen desarrollando y reforzando actualmente. Se pueden consultar haciendo click aquí.

Más de 3.000 destinatarios del Servicio Social recibieron los productos de Pésaj

A partir del lunes 15 de marzo, a domicilio o con cita previa en la sede de Uriburu 650, el Departamento de Programas Sociales entregó, a más de 3.000 destinatarios, los productos tradicionales de la festividad de Pésaj.

Esta acción, que se realiza todos los años, fue organizada con el propósito de que concurrentes del Centro Integral de Adultos Mayores, voluntarios y beneficiarios del Servicio Social de la institución puedan disfrutar y cumplir con las costumbres de esta celebración

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Los productos, que se distribuirán hasta el viernes 26 de marzo, se entregaron junto con una carta firmada por el Gran Rabino de AMIA, Gabriel Davidovich.

Aquí reproducimos el mensaje que fue recibido por los destinatarios de la entidad:

“Estimadas familias,

Es mi deseo que en este nuevo Pésaj 5781 que se aproxima, podamos celebrarlo en familia con alegría, valorando este momento tan especial del año, y aprovechando el espíritu de libertad que caracteriza a esta festividad para acercarnos a nuestro Creador. Pesaj Casher veSameaj”.

Propuesta de verano para niños/as del Servicio Social

Gracias a un acuerdo entre AMIA y el Centro Comunitario Kadima, durante enero los hijos de familias beneficiarias de los programas sociales de la institución tienen la oportunidad de asistir a la colonia gratuita de verano.

“Todas las actividades que allí se realizan fueron pensadas en función de los protocolos de prevención vigentes y están siendo cumplidos sin excepción alguna ante la pandemia por COVID-19 que estamos atravesando”, informaron desde el Departamento de Programas Sociales de AMIA.

La colonia tiene lugar en la sede de la localidad de Moreno de Kadima, donde el equipo de profesores, docentes y madrijim tiene a su cargo las distintas propuestas recreativas, talleres y actividades deportivas que pueden disfrutar niños a partir de sala de 3 años y hasta sexto grado.

“La alianza institucional que celebramos por segundo año consecutivo permite a las familias contar con un recurso fundamental para que sus hijos puedan divertirse y participar de actividades al aire libre durante el período del receso escolar”, agregaron los organizadores.

El Servicio Social de AMIA evaluó el impacto de la pandemia entre los destinatarios del sus programas

El Departamento de Programas Sociales presentó los resultados del estudio “Incidencia de la pobreza multidimensional en la población atendida por el Servicio Social de AMIA”, que realizó en conjunto con el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, dirigido por Agustín Salvia.

El trabajo, que tuvo como fin de actualizar la información de los destinatarios del Servicio Social de la institución y evaluar el impacto de la pandemia en los hogares atendidos, comenzó con un relevamiento efectuado en el período previo a la emergencia sanitaria (enero a marzo de 2020) y se completó con una segunda etapa de recolección de datos realizada entre octubre y noviembre del año pasado. El relevamiento de los datos estuvo a cargo del equipo de trabajadores sociales de la entidad.

“Al momento de analizar a la población atendida por nuestro Servicio Social tuvimos en cuenta cinco dimensiones: alimentación, educación, empleo, salud y vivienda”, explicó Laura Guardia Mayer, del equipo de Programas Sociales de AMIA. Para evaluar el impacto de la pandemia, se diferenciaron tres grupos de población: hogares con presencia de menores de 18 años, hogares conformados solo por personas de 60 años y más, y hogares sin menores de 18 años.

“Tal como se venía observando en la población asistida por el Servicio Social, entre marzo y octubre del año pasado, aumentó el porcentaje de familias que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con los parámetros establecidos por el gobierno porteño y por el INDEC. Esto se debió, en gran parte, al fuerte impacto que la pandemia produjo en el mercado laboral. La desocupación creció de manera notoria y las familias atendidas por AMIA se vieron seriamente afectadas por esta situación”, remarcaron desde Programas Sociales.

De acuerdo con los resultados presentados, cuyo análisis estuvo a cargo del Observatorio de la Deuda Social, en el resto de las dimensiones (alimentación, salud, vivienda y educación) el impacto resultó más moderado, “probablemente debido a las prestaciones y transferencias de ingresos que esta población recibió tanto por parte de AMIA como por parte del Estado”, señalaron.

Del estudio se desprende que, desde el inicio de la pandemia, no se produjeron fuertes cambios en el grupo conformado solo por personas mayores. Las razones obedecen a varios factores. En primer lugar, esta población cuenta en su mayoría con una jubilación o pensión, por lo que no ha visto comprometida su principal fuente de ingresos. Además, desde el Departamento de Programas Sociales se reforzó el seguimiento y apoyo a esta población mediante el sistema de envío periódico de las viandas de alimentos que AMIA puso en marcha desde que se decretó la emergencia sanitaria; el incremento en la cobertura de los medicamentos y la ampliación de diferentes prestaciones.

A la hora de considerar la dimensión educativa, el estudio demostró que los niños y adolescentes de entre 4 y 17 años continuaron vinculados de manera permanente con la escuela. “El 100% de la población relevada indicó que sus hijos siguieron con las clases de forma virtual”, se informó.

Justamente fue este grupo, el de hogares con niñas y niños, el que más se vio afectado por la interrupción económica que trajo aparejada la pandemia. En este segmento se observa un incremento muy significativo de la desocupación abierta, que pasó del 24% al 46%. “Este importante aumento en la desocupación y el consecuente deterioro en los ingresos de los hogares es una señal de alerta, si se tiene en cuenta que al momento de la segunda medición ya se habían habilitado muchas de las actividades económicas suspendidas al inicio de la pandemia”, señaló Juan Ignacio Bonfiglio, Investigador principal del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

La cobertura de salud también se vio afectada, “probablemente por la pérdida de vínculos con el mercado de trabajo formal y el abandono de medicina prepaga como consecuencia del deterioro de su situación económica”, se señaló.

Un 20% de estos hogares padeció además inseguridad alimentaria severa, es decir que redujeron de manera involuntaria la porción de comida y/o percibieron de manera frecuente experiencias de hambre de algún componente del hogar por problemas económicos durante los últimos 12 meses. “Esta situación se hubiera profundizado si no fuera por las prestaciones que estas familias reciben tanto desde AMIA como por parte del Estado”, remarcó Paula Jait, coordinadora del Servicio Social.

En relación a la vivienda, una proporción significativa de los hogares con menores de 18 años experimentó un deterioro, que se manifiesta en el incremento de los niveles de hacinamiento, que pasó del 15% al 23%, como resultado de los cambios en la composición de los hogares como consecuencia de la pandemia. “Varias familias tuvieron que reagruparse, ya que no pudieron afrontar el pago de un alquiler. Por ejemplo, familias que se mudaron a la casa de los abuelos, quienes sí son propietarios de sus viviendas. También registramos, en menor medida, situaciones de personas mayores que se mudaron con sus hijos y de jóvenes que regresaron a vivir con su familia de origen”, indicó Jait.

Los resultados presentados forman parte de una primera investigación. “Nuestro objetivo es continuar monitoreando la situación de la población destinataria y contar, de este modo, con información certera y actualizada que nos permita fortalecer los programas de asistencia que llevamos adelante con un enfoque de promoción de derechos sociales. Los datos relevados nos permiten optimizar el alcance de nuestra tarea para contribuir de manera directa a lograr mayor inclusión y equidad social”, aseguró Fanny Kohon, directora del área de Programas Sociales de AMIA.

CELEBRACIÓN CON LAS FAMILIAS DEL HOGAR «LAGUR»

Las familias que viven en el hogar “Lagur” de AMIA celebraron, de forma virtual, el quinto aniversario de la creación de la residencia ubicada en la ciudad de Buenos Aires, y compartieron a su vez un brindis en ocasión de la festividad de Jánuca.

Además de la participación de los residentes, formaron parte del festejo la directora de Programas Sociales Fanny Kohon, el secretario de Programas Sociales Gabriel Gutesman, el equipo de profesionales del Servicio Social, y el donante quien, en una decisión de gran generosidad, confió en AMIA para la concreción de esta iniciativa.

El acceso a una vivienda digna es uno de los derechos que promueve el área de Servicios Sociales de la institución. Por eso, desde 2015 AMIA lleva adelante este proyecto, a través del cual personas en situación de vulnerabilidad pueden acceder a una vivienda y mejorar así su calidad de vida.

La celebración por el quinto aniversario de Lagur, que coincidió con el encendido de la quinta vela de Jánuca, contó con las palabras del Rabino Iosef Coss, quien explicó las tradiciones y el milagro que ocurrió en “la fiesta de las luminarias”.  Tras compartir un juego de preguntas y respuestas alusivas a la festividad y al hogar “Lagur”, los participantes expresaron en el momento del brindis los buenos deseos para el próximo año.

ENTREVISTA A FANNY KOHON, DIRECTORA DE PROGRAMA SOCIALES DE AMIA

Cuatro preguntas a Fanny Kohon, directora de programas sociales de AMIA [Por David Flier].
La dirección de programas sociales de AMIA brinda asistencia y desarrolla proyectos en cinco áreas: Servicio social, Adultos mayores, Discapacidad, Voluntariado e Infancia.

—¿Cómo afectó la pandemia el trabajo qué hacían?
—Hasta marzo atendíamos en forma presencial a una población de alrededor de 3.000 personas en situación de pobreza y vulnerabilidad, a quienes brindábamos prestaciones económicas destinadas a alimentos, salud, educación y vivienda. Esa misma población vio una merma muy importante en sus ingresos y en el primer mes se triplicó la cantidad de personas que tuvimos que ayudar, porque se sumó un grupo perteneciente a sectores medios de familias con padres y madres de entre 35 y 55 años dedicados principalmente al turismo, la gastronomía y otras actividades del sector informal que se encontraban sin ingresos. Tuvimos que ayudar a la distancia, con atención virtual y transfiriendo ingresos económicos. En cuanto a las personas mayores, por ejemplo, también debimos adaptarnos, empleando voluntarios para que los llamaran, haciendo talleres virtuales y capacitando a esta población en el mundo digital. Y también entregando viandas para los adultos mayores que concurrían presencialmente a nuestro centro y comían allí antes de la pandemia.

—¿Qué herramientas fueron clave para ustedes en este contexto?
—Fue muy importante trabajar en forma coordinada con otras organizaciones de la sociedad civil, en nuestro caso, especialmente con otras organizaciones judías del país. Pero también con el Estado: siempre remarcamos que más allá de la ayuda que damos, nuestra principal tarea es orientar a las personas para que accedan a las prestaciones que les ofrece el Estado, que vela por sus derechos. Y también fue muy importante la gran cantidad de personas que se acercaron como voluntarios para ayudar en este tiempo.

—A propósito, ¿cómo viste la respuesta solidaria en este tiempo?
—A pesar del padecimiento de la situación de cada uno, se han abierto las voluntades para acompañar. Nuestros voluntarios pasaron de alrededor de 100 a unos 200, además de algunos que se suman para eventos puntuales, ofreciendo su tiempo o donaciones.

—¿Cuáles son los principales desafíos que ves para la pospandemia?
—Una de las enseñanzas que nos deja la pandemia es la necesidad de proveer de mayores dispositivos y mayor conectividad. Sobre todo, en la población adulta mayor, a la que es importante acompañar. Y principalmente, teniendo en cuenta la situación social, el desafío va a ser seguir generando acciones que promuevan mayor equidad e inclusión.

EL PRESIDENTE DE LA AMIA INDICÓ QUE MÁS DE 3000 PERSONAS DE LA COMUNIDAD SE ENCUENTRAN EN «SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD SOCIAL»

Itongadol.- El presidente de la AMIA, Ariel Eichbaum, informó que más de 3000 personas de la comunidad judía argentina se encuentran en «situación de vulnerabilidad social» a causa de los efectos de la pandemia del COVID-19

«Desde mediados de marzo, seguimos trabajando de manera muy coordinada con el objetivo primordial de dar respuesta a las necesidades más urgentes. Desde el área social de nuestra institución, que está conformada por un equipo muy profesional, que conoce a fondo la realidad que atraviesan los beneficiarios de AMIA, se está brindando una asistencia integral», destacó el dirigente comunitario en una entrevista exclusiva con Itón Gadol.

En este contexto, Eichbaum se refirió también a la actualidad de la red escolar judía y advirtió que «la situación no es fácil» en el sector y apuntó que «requiere del compromiso de todos».

A continuación los tramos más destacados de la entrevista:

-IG: Tras siete meses de una emergencia sanitaria y social sin precedentes, ¿Cómo fue y cómo es la asistencia de la AMIA a los integrantes de la comunidad?
-AE: Desde mediados de marzo, seguimos trabajando de manera muy coordinada con el objetivo primordial de dar respuesta a las necesidades más urgentes. Desde el área social de nuestra institución, que está conformada por un equipo muy profesional, que conoce a fondo la realidad que atraviesan los beneficiarios de AMIA, se está brindando una asistencia integral. Nuestra prioridad sigue siendo dar soluciones a las necesidades que presentan las personas que son más vulnerables al impacto de la pandemia, los niños y los adultos mayores principalmente. De manera cotidiana, seguimos enviando a los domicilios viandas de alimentos y medicamentos, a través de un sistema de distribución planificado especialmente para esta emergencia. También incrementamos la línea de subsidios económicos para esta población y mantenemos convenios con diferentes áreas del Estado nacional y del gobierno porteño. Además de trabajar para garantizar los derechos esenciales, pusimos en marcha muchas iniciativas para acompañar a las personas en estos momentos de aislamiento. Cada una de las áreas de AMIA logró reconvertirse rápidamente y desde Empleo, Cultura, Educación, Servicios comunitarios, Vaad Hakehilot, Juventud, etc, están dando respuestas a las demandas que reciben sus sectores, fortaleciendo proyectos, y aprovechando los recursos tecnológicos para seguir estando cerca a pesar de la distancia.

-IG: ¿Tuvieron oportunidad para empezar a evaluar las secuelas que está dejando la pandemia?
-AE: La demanda de ayuda social creció de manera exponencial, y el equipo profesional de trabajadores sociales, además de atender los pedidos, realiza un diagnóstico de cada situación y el seguimiento de cada caso. A la luz del recrudecimiento de la situación socioeconómica del país, las pérdidas de puesto de trabajo, y la disminución de ingresos son dos consecuencias directas de esta situación tan crítica que afecta a toda la sociedad. Para paliar la gravedad de la emergencia, desde que ésta comenzó entendimos que el trabajo en red era clave. Por eso AMIA, Fundación Tzedaká y la Fundación Jabad, que son las instituciones comunitarias de reconocida trayectoria que concentran la mayor cantidad de beneficiarios sociales, estamos en contacto permanente para el intercambio de información, el análisis compartido y la generación de soluciones que brindamos en conjunto. Nuestro trabajo en red cuenta con el apoyo del American Joint Distribution Committe.

-IG: Con respecto a la ayuda social, ¿puede brindarnos algunos números sobre cantidad de personas asistidas en la Kehilá actualmente?
-AE: El área de Programas Sociales de AMIA reforzó todos sus programas de asistencia para mejorar la calidad de vida de las personas de la comunidad más afectadas por la pandemia. Específicamente, el Servicio Social de AMIA está atendiendo en forma permanente a más de 3.000 personas en situación de vulnerabilidad social y, además, más de 800 personas están incluidas en las propuestas de acompañamiento que brindamos desde el Área de adultos mayores. Cada una de las instituciones comunitarias con las que trabajamos en red lanzó diferentes programas para canalizar la nueva demanda que se originó a raíz de la cuarentena. Unos 500 hogares se incorporaron a estos programas –de los cuales 150 son destinatarios del proyecto Jibuk de AMIA–, lo que impacta en total en 1.400 personas.

-IG: ¿AMIA está recibiendo ayuda? ¿Es suficiente?
-AE: Siempre queremos sumar proyectos y ampliar nuestra red de acción en el ámbito social principalmente. Por eso, es auspicioso contar con la posibilidad de recibir ayuda externa. Afortunadamente, esta crisis encontró a la AMIA en una situación financiera cuidada, con una administración seria y rigurosa para poder encarar programas sobre una base sólida. La AMIA es una referencia ineludible en el mundo de las organizaciones sociales de la Argentina no solo por su estructura de trabajo sino también por su solidez financiera y la transparencia en el manejo de los recursos. En paralelo, se está llevado a cabo un programa destinado a personas mayores, que cuenta con un fondo otorgado por el Hogar Ledor Vador y otra iniciativa dirigida a quienes sufrieron una reducción en sus ingresos como producto de la coyuntura, gracias al aporte del American Joint Distribution Committe.

-IG: ¿Cuál es la principal preocupación actual de la AMIA?
-AE: AMIA cuenta con 126 años de trayectoria. Desde su creación, la institución se ocupa de brindar asistencia ante cada necesidad que se presenta. Nuestra prioridad es seguir trabajando para promover la equidad y la inclusión social. Nuestro lema “Todos los días reparando el mundo” nos guía en cada acción, en cada programa, en cada decisión que tomamos para que las personas más perjudicadas por esta crisis puedan mejorar su calidad de vida, puedan tener acceso a los derechos fundamentales y construir un futuro digno, sabiendo que hay que institución que los protege, los contiene y los acompaña.

-IG: ¿Cuál es el diagnóstico de la situación de la Red Escolar Judía?
-AE: La situación no es fácil y requiere del compromiso de todos. A través del Vaad Hajinuj, durante estos meses se mantuvo un contacto directo y se realiza un seguimiento permanente con las escuelas para relevar sus necesidades y brindar todo el apoyo posible desde AMIA. La institución implementó un significativo incremento presupuestario en la línea de subsidios económicos para las escuelas, que continuará también en lo que queda del año. Además, se viene avanzando en conversaciones con diferentes instancias gubernamentales en Israel, destinadas a solicitar fondos para el fortalecimiento del sistema educativo. Como se ha mencionado en otras oportunidades, desde que comenzó la crisis económica causada por la pandemia, estamos trabajando en conjunto con FEJA para el desarrollo de distintas estrategias destinadas a garantizar la continuidad de los alumnos en las escuelas. Una de ellas fue la campaña de recaudación de fondos que convocó a miles de personas que realizaron un aporte destinado a incrementar un fondo de becas de emergencia. Contamos con el valioso apoyo de un grupo de donantes que duplicó los aportes recibidos a través de la plataforma digital que se utilizó para este fin.

-IG: ¿Cuál es su mensaje a las familias con hijos en edad escolar, docentes y directivos de escuelas?
-AE: Para toda la comunidad educativa en general, porque quiero incluir a los profesorados que AMIA también coordina, el mensaje es de inmenso reconocimiento por todo el esfuerzo y la dedicación que este año pusieron para continuar con los objetivos trazados. Todos están haciendo una gran tarea, superando obstáculos y situaciones complejas. Todos han dado lo mejor de sí y han demostrado un compromiso ejemplar con la educación y con la continuidad. Hace pocos días, ante la autorización de la ciudad de Buenos Aires para el regreso paulatino regreso a las aulas, el Vaad Hajinuj, junto a FEJA y a más de veinte escuelas emitieron una comunicación dirigida a todas las familias, en las que se describió el camino transitado durante este año tan particular, y se explicó de manera  detallada la manera en la que se estará desarrollando la vuelta a la actividad presencial de modo gradual, una o pocas veces por semana para cada grupo de estudiantes, y monitoreando los aspectos positivos y dificultades que vayan surgiendo para ajustar este esquema inicial conforme se considere adecuado. La singularidad de cada comunidad educativa y el proyecto pedagógico de cada institución serán los que, entramados con lo requerido para el cuidado de la salud, irán definiendo las estrategias a implementar en esta nueva etapa. Esta experiencia, por lo novedosa, requiere una evaluación constante, que desarrollaremos en conjunto para que todos nos beneficiemos con la experiencia de las distintas escuelas y, a la vez, nos encontremos en mejores condiciones para planificar el ciclo lectivo 2021 potenciando la experiencia compartida que pudimos sumar en este ciclo 2020 tan particular.

-IG: Recientemente, usted fue designado vicepresidente del Congreso Judío Latinoamericano. ¿Con qué expectativas y objetivos encara esta tarea?
-AE: Para mí es un orgullo y un honor poder se parte de la organización que representa a las comunidades judías de América Latina. El CJL es una institución que respeto y con sus integrantes he compartido muchos años de trabajo. Agradezco la oportunidad que me brindaron para seguir fortaleciendo y estar cerca de la comunidad. El objetivo es
seguir trabajando juntos para promover el desarrollo de todas las comunidades judías de la región.

-IG: A raíz de la pandemia las elecciones en AMIA debieron suspenderse. ¿Qué perspectivas hay de cara a la realización de los comicios?
-AE: En marzo, las tres agrupaciones que se disponían a participar de las elecciones, coincidieron en que provisoriamente la fecha electoral debía suspenderse y posponerse hasta que las condiciones fueran propicias para colaborar en el cuidado de los socios y del personal asignado a las diferentes tareas, en el marco de la emergencia sanitaria. En un acta firmada conjuntamente se decidió reprogramar los comicios para cuando las circunstancias permitan a los socios de la institución concurrir a votar con absoluta tranquilidad. La decisión se tomó sobre una base compartida del sentido de responsabilidad ciudadana, el cuidado hacia el prójimo, y el cumplimiento de medidas en línea con las decisiones que las autoridades gubernamentales recomiendan. En ese sentido, cuando las condiciones así lo permitan y contemos con las certezas necesarias para la organización de los comicios, podremos establecer un nuevo cronograma electoral.

AMIA ENTREGÓ MÁS DE 1000 TARJETAS ALIMENTARIAS

Con el objetivo de reforzar la asistencia de familias y personas mayores en situación de vulnerabilidad, AMIA distribuyó 1.100 tarjetas alimentarias a los beneficiarios del Servicio Social de la institución, y de la Fundación Tzedaká, Fundación Jabad y Guemilut Hasadim.

La entrega de tarjetas se realizó tras la firma del convenio que la entidad realizó con la Secretaría de Inclusión Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que prevé diferentes líneas de ayuda para poder asistir a quienes hoy están sufriendo, de manera más severa, el impacto de la crisis sanitaria y social.

“La población destinataria de esta ayuda reside en la ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires y podrá utilizar la tarjeta magnética habilitada para la compra de productos alimenticios en diversos comercios adheridos en su zona de residencia”, explicaron desde el área de Programas Sociales de AMIA.

Desde que se decretó la pandemia y la demanda social comenzó a crecer exponencialmente, la institución está trabajando de manera coordinada y en red junto a otras organizaciones comunitarias, para dar respuesta a las necesidades más urgentes. “Nuestra prioridad sigue siendo brindar soluciones a las necesidades que presentan las personas que son más vulnerables al impacto de la pandemia, los niños y los adultos mayores principalmente”, destacó al respecto Ariel Eichbaum, presidente de AMIA.

De manera cotidiana, la institución envía a los domicilios viandas de alimentos y medicamentos, a través de un sistema de distribución planificado especialmente para esta emergencia. Asimismo, incrementó la línea de subsidios económicos para la población más vulnerable y se mantienen vigentes una serie  convenios con diferentes áreas del Estado nacional y del gobierno porteño.

En palabras de Fanny Kohon, directora de Programas Sociales de AMIA, toda la tarea que se realiza desde su sector está enfocada en dar respuestas y promover oportunidades para lograr la equidad y la inclusión. “Por eso, reforzamos todos nuestros proyectos sociales, consolidamos el trabajo conjunto con otras organizaciones judías del país, y orientamos a las personas para que puedan acceder a las prestaciones que el Estado les ofrece”, concluyó.