El área de Voluntariado lanzó la campaña solidaria “Te – Abrigo”

Para acompañar y asistir a quienes más lo necesitan, el Departamento de Programas Sociales, a través de su área de Voluntariado, junto a la organización Cadena Internacional lanzaron la campaña solidaria “Te- Abrigo”.

Se trata de una iniciativa que invita a las personas que desean participar a donar una taza de loza o de plástico, que se encuentra en el hogar o también se puede comprar, y que se personalice, ya sea con una carta o se le puede agregar alguna golosina, por ejemplo.

“La idea es que cada taza tenga algo especial. Puede ser un dibujo, un mensaje con buenos deseos, o que contenga para preparar alguna infusión, como un saquito de té, un sobre de leche en polvo o café”, expresó Eliana Epelbaum, coordinadora de Voluntariado de AMIA.

A fines de julio, los colaboradores de Cadena viajarán a la provincia de Santiago del Estero para entregar la donación a un hogar de niños y niñas que apadrinan en esa localidad. Junto con las tazas, se enviarán bufandas y gorros de lana, confeccionados por las “Tejedoras Solidarias”, grupo de voluntarias del Centro Integral de Personas Mayores de AMIA.

Para más información o consultar los puntos de entrega de las tazas, las personas interesadas pueden enviar un mail a [email protected].

Siguen adelante las acciones para ayudar y acompañar

Las urgencias y las grandes dificultades que llegaron, con crudeza, de la mano de la pandemia despertaron en muchas personas la necesidad de hacer algo por los demás. Así lo pudo comprobar el área de Voluntariado de AMIA que reforzó los proyectos destinados a generar cercanía y a brindar ayuda y contención.

“Los programas Lebaker, Tejedoras Solidarias y Cuentacuentos fueron los que más crecieron en este tiempo. Con la misma motivación y el mismo compromiso, este año siguen en marcha estas iniciativas que son un ejemplo de la solidaridad puesta en acción”, destaca Eliana Epelbaum, coordinadora del sector Voluntariado de la institución.

Al referirse a los valores que impulsan las acciones voluntarias de AMIA, Eliana Epelbaum hace referencia a los conceptos de Tzedaká (Justicia social) y Tikún Olam (Reparar el mundo). “Ambos son fundantes de cada uno de los proyectos que diseñamos y llevamos adelante”, señala. “Reparar el mundo de una persona implica trabajo, pero lo hacemos desde el convencimiento de que es ése el modelo de justicia social que buscamos. Por eso, el esfuerzo es siempre mayor. No hay mejor recompensa que saber que la tarea voluntaria que se hace mejora la calidad de vida de quien da y de quien recibe”, advierte.

Los testimonios de quienes participan en Lebaker son una prueba de este doble impacto. El programa, que brinda acompañamiento y apoyo telefónico a personas mayores, con el asesoramiento profesional del Departamento de Programas Sociales, garantizó en tiempos de aislamiento social, el contacto y la comunicación frecuente. A través de llamadas periódicas, muchas personas logran sentirse así cuidadas y contenidas.

Por su parte, las voluntarias del proyecto Cuentacuentos mantienen la misma motivación desde el inicio y siguen participando de diferentes actividades. Continúan filmando videos, en los que ponen su voz a decenas de narraciones para compartir la pasión por la literatura con distintos públicos: niños, niñas y personas adultas.

El área de Voluntariado, en conjunto con el área de Personas Mayores, también continúa con el programa “Tejedoras Solidarias”, por el medio del cual se envían a distintas organizaciones sociales las donaciones de prendas que son tejidas a mano por un grupo de 15 mujeres, que ponen en la tarea toda su dedicación y compromiso.

“Cada uno de los programas que desarrollamos en el área de Voluntariado nos acerca, nos potencia, y nos motiva a continuar para hacer un mundo mejor”, afirma Eliana Epelbaum, quien asegura que los vínculos que se forman a partir de las tareas voluntarias crecen, se profundizan y se sostienen en el tiempo.

“Muchos –cuando la situación lo permitió– lograron conocerse en persona. Pudieron, por ejemplo, tomar ese cafecito pendiente Pablo y Oscar, Nora y Silvia. O lograron acompañarse en momentos difíciles, como Rachel, que estuvo atenta a cada detalle de Anita durante sus internaciones. Cada una de las historias que sucedieron fueron encuentros únicos”, remarca Epelbaum.

Desde su área indicaron que siempre se encuentran abiertos “a recibir a personas con gran corazón y tiempo disponible para brindárselo a otros”. Quienes estén interesados en sumarse como voluntarios pueden contactarse por mail a [email protected].

“El valor de cada minuto, que los voluntarios destinan a colaborar con otros, es un tiempo ganado para todos”, concluye la coordinadora. “Una palabra de agradecimiento, un abrazo aunque sea virtual, un tiempo compartido, una charla y las sonrisas que surgen en medio de las pantallas hoy son verdaderos premios para el alma”.

Acción solidaria en el barrio de La Tablada

AMIA visitó el pasado 20 de diciembre la Parroquia Santa Rosa de Lima, cercana al cementerio de La Tablada, y entregó donaciones a 120 familias. Cada vecino recibió una bolsa con alimentos y se otorgaron 20 kilos de leche en polvo para el comedor que funciona en la Parroquia.

Desde hace 15 años que la institución acompaña a la Parroquia, la cual es sede de Cáritas en la zona y se encuentra bajo la coordinación del Padre Walter Posca.

Durante todo el año, AMIA, a través del Departamento de Servicios Comunitarios, lleva adelante acciones de colaboración con las personas en situación de vulnerabilidad social que viven en los barrios cercanos al cementerio comunitario de Tablada

En esta oportunidad, el director de Servicios Comunitarios de AMIA, José Kviatek, remarcó el vínculo ya histórico con la Parroquia del lugar y la importancia de este tipo de acciones solidarias para ayudar y colaborar con quienes más lo necesitan.